El proxy es una
aplicación de red especializada para el acceso a Internet desde una
red de área local, que se encarga entre otras
funciones, de compartir las conexiones a internet y de habilitar un
caché con las páginas solicitadas de
modo que los accesos sean mucho más rápidos.
El
proxy se encarga de transformar las direcciones de entrada y salida.
Intercepta las solicitudes hacia el exterior y se encarga de
procesarlas utilizando la dirección del proxy, con lo cual oculta la
dirección IP del solicitante real. A su vez, evalúa el bloque de datos
devueltos. Esto
le permite analizar y determinar si hay un comando correcto, o
permitido, dentro del bloque de datos, y bloquearlo oportunamente. Si
los datos son correctos se encarga de
crear un nuevo paquete, insertando los datos y creando la cabecera
adecuada para que llegue al solicitante.
Un
servidor proxy tiene generalmente dos conexiones de red: una hacia la
red local y otra hacia el dispositivo, router o similar, que conecta
a Internet. Ningún paquete IP pasa directamente de un adaptador a
otro sin ser analizado.
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